No existe una forma garantizada de prevenir el Alzheimer, pero hábitos saludables pueden ayudar a reducir el riesgo de demencia y cuidar la salud cerebral.

Alzheimer: cuidar el cerebro hoy puede marcar la diferencia mañana

Alzheimer: cuidar el cerebro hoy puede marcar la diferencia mañana

Hablar de prevención del Alzheimer no significa prometer una fórmula capaz de evitar la enfermedad. Actualmente no existe una manera garantizada de prevenir el Alzheimer, pero la evidencia científica indica que determinados hábitos y el control de algunos factores de riesgo pueden ayudar a reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de actualizar sus recomendaciones sobre la reducción del riesgo de deterioro cognitivo y demencia, incorporando la evidencia disponible más reciente. El mensaje es claro: la salud cerebral se construye a lo largo de toda la vida y muchas de las medidas que protegen el corazón también pueden beneficiar al cerebro.

Moverse también es cuidar el cerebro

La actividad física regular es uno de los hábitos que aparece de forma consistente entre las recomendaciones para reducir el riesgo de deterioro cognitivo.

Caminar, montar en bicicleta, nadar, bailar o realizar otras actividades que permitan mantenerse activo contribuyen a la salud cardiovascular y cerebral. La OMS señala que la actividad física regular mejora, entre otros aspectos, la salud cognitiva y ayuda a prevenir enfermedades como la hipertensión y la diabetes, que también están relacionadas con el riesgo de demencia.

No se trata necesariamente de realizar ejercicio intenso. Para una persona sedentaria, empezar poco a poco y aumentar progresivamente la actividad puede ser un buen punto de partida.

Lo que comemos también importa

Una alimentación equilibrada forma parte de las recomendaciones para cuidar la salud cerebral.

Una dieta basada en alimentos nutritivos, con presencia de frutas, verduras y grasas saludables, y con un consumo limitado de alimentos poco saludables, contribuye además al control del peso, la presión arterial, el colesterol y el azúcar en sangre.

Las recomendaciones de la OMS contemplan incluso una alimentación de tipo mediterráneo como una opción que puede recomendarse a adultos con cognición normal o deterioro cognitivo leve para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

Eso sí, conviene desconfiar de las soluciones rápidas. La OMS no recomienda tomar vitaminas o suplementos como estrategia para prevenir el deterioro cognitivo o la demencia cuando no existe una deficiencia diagnosticada.

Corazón y cerebro: una conexión importante

La hipertensión, la diabetes y el colesterol elevado no son únicamente problemas relacionados con la salud cardiovascular. También pueden afectar a la salud del cerebro.

Por eso, controlar estos factores mediante revisiones médicas, alimentación saludable, actividad física y, cuando sea necesario, tratamiento indicado por profesionales sanitarios, forma parte de las estrategias de reducción del riesgo de demencia.

Cuidar la presión arterial, el azúcar y el colesterol es también cuidar el cerebro.

No fumar y evitar el consumo perjudicial de alcohol

El tabaco es otro de los factores modificables relacionados con el riesgo de demencia. Abandonarlo aporta beneficios para la salud a cualquier edad.

En cuanto al alcohol, las recomendaciones actuales ponen el foco especialmente en evitar el consumo perjudicial. La OMS incluye la reducción del consumo de alcohol entre las medidas destinadas a disminuir factores de riesgo relacionados con la demencia.

El cerebro también necesita actividad

Leer, aprender algo nuevo, mantener aficiones y participar en actividades que estimulen nuestras capacidades cognitivas son formas de mantenernos mentalmente activos.

La OMS contempla el entrenamiento cognitivo y la estimulación cognitiva dentro de las intervenciones que pueden ofrecerse a adultos mayores con cognición normal o deterioro cognitivo leve, aunque la certeza de la evidencia varía según la intervención.

Y hay otro aspecto que no debemos olvidar: mantener los vínculos sociales. Compartir tiempo con familiares y amigos, participar en actividades comunitarias y evitar el aislamiento forman parte de una vida saludable. La OMS destaca la importancia de la participación y el apoyo social para la salud y el bienestar a lo largo de la vida.

También hay que cuidar la audición y el descanso

La salud cerebral no depende de un solo factor. Las recomendaciones actuales también señalan la importancia de atender problemas de audición cuando aparecen. La OMS contempla el uso de audífonos cuando son necesarios como parte de las estrategias de reducción del riesgo.

El sueño y otros aspectos relacionados con el bienestar general también forman parte de los factores asociados al riesgo de demencia. Por eso, mantener hábitos de descanso saludables y consultar con profesionales cuando existen problemas persistentes de sueño puede ser importante.

No podemos controlar todos los factores

Es importante recordar que reducir el riesgo no significa eliminarlo.

La edad continúa siendo el principal factor de riesgo conocido para la demencia, y existen factores genéticos y otras circunstancias que una persona no puede modificar. Además, la demencia no es una consecuencia inevitable del envejecimiento.

Precisamente por eso, hablar de prevención debe hacerse desde la información y no desde la culpabilidad. Llevar una vida saludable no garantiza que una persona nunca vaya a desarrollar Alzheimer.

Pero sí puede contribuir a una mejor salud general y, según la evidencia disponible, ayudar a reducir determinados riesgos relacionados con el deterioro cognitivo y la demencia.

Una oportunidad para empezar hoy

La prevención del Alzheimer no empieza cuando aparecen los primeros problemas de memoria. Cuidar el cerebro es una tarea que puede comenzar mucho antes.

Moverse más, alimentarse mejor, controlar la presión arterial, el colesterol y la diabetes, no fumar, evitar el consumo perjudicial de alcohol, mantenerse mental y socialmente activo y atender problemas de audición son algunas de las medidas que pueden formar parte de ese cuidado.

En 2026, la OMS señala que hasta un 45 % del riesgo de demencia podría estar relacionado con factores modificables, aunque esto no significa que una persona pueda prevenir individualmente el 45 % de su riesgo ni que exista una garantía de evitar la enfermedad.

Porque cuidar nuestra salud cerebral no consiste únicamente en intentar recordar más. También consiste en crear, día a día, las mejores condiciones posibles para mantener nuestra calidad de vida.

Este contenido es informativo y no sustituye la valoración ni las recomendaciones de un profesional sanitario.

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